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  La misión de esta guía: eliminar el ruido

Saturados de información

Las causas de la obesidad son muchas, por lo que sería un error atribuirle todo el mérito a una en particular. Entre estas causas se encuentra una de la que casi nadie habla, pero es una culpable muy evidente. Se trata de la cantidad de información existente en cuanto a recomendaciones nutricionales, las cuales, contrastan radicalmente con su calidad. ¡Estamos saturados de información!

Por tal motivo, podemos encontrar mensajes contradictorios de prácticamente todo, por ejemplo;

  • “Tomar un poco de alcohol es bueno para el corazón; pero tomar mucho alcohol aumenta el riesgo cardíaco”.
  • “Hay que comer varias veces al día para prevenir la gastritis; pero el ayuno prolonga la esperanza de vida”.
  • “El azúcar provoca obesidad; pero el cerebro necesita azúcar para funcionar;
  • “Las proteínas te ayudan a ganar músculo, pero te pueden provocar cáncer".

"El vino es bueno para el corazón; pero tomar mucho alcohol aumenta el riesgo cardíaco".

Todos estos mensajes crean confusión y que no se sepa realmente qué creer o en quién confiar. También nos lleva a sacar conclusiones un poco vagas, tales como; “se puede comer de todo un poquito siempre y cuando cuidemos las proporciones”. Eso podría significar que si comemos un poquito de galletas, un poquito de helado, un poquito de pan, etc. nos llevará a desplazar alimentos importantes que sí debemos priorizar.

La misión principal de esta guía es apartar el ruido informativo y quedarnos con lo esencial. 

Herramientas como la pirámide de la composición corporal, la lista de alimentos y la clasificación de los alimentos según nuestro nivel de adaptación, nos ayudarán a despejar esas dudas como:

  • ¿Es malo saltarse el desayuno?
  • ¿Los carbohidratos por la noche engordan?
  • ¿Para adelgazar hay que comer menos y gastar más?
  • ¿El pan engorda?
  • ¿Que comer después de entrenar?
  • ¿Ayunar ayuda a adelgazar?